LOS DIPUTADOS NO SE SACRIFICAN

De palo acechao pudiera calificarse lo hecho por la Cámara de Diputados: mientras llevaba a cabo la investigación acerca de las fallas en que habrían incurrido los jueces de la Cámara de Cuentas, aparecía ante el país vestida de transparencia y honorabilidad para, días después, revelar que sus miembros se habían aumentado los sueldos.

Mientras la nación siente el agobio de la escalada diaria de precios de los combustibles y diferentes gobiernos del mundo negocian con los transportistas acerca de subir o no subir los precios de los pasajes, los señores diputados, de golpe y porrazo, se conceden un aumento de más de 58 mil pesos con retroactividad a mayo pasado.

Cuando los señores legisladores se ponen por encima de la clase trabajadora del país y se libran alegremente de los apuros del ciudadano común y corriente con semejante aumento, están diciendo a toda la nación que con ellos no se cuente a la hora de los sacrificios. El barco de la economía del país podría estar haciendo agua. No importa, los legisladores se montarán en el único bote y se distanciarán alegremente del resto de la población, según el viejo adagio: “quien parte y reparte se queda con la mejor parte”.

Con esta decisión, los diputados profundizan la brecha entre autoridades y ciudadanía. Recuerdan al país que terminó la época de los líderes sacrificados que, al momento de la austeridad, eran los primeros en dar  ejemplo. Al revés, llegó la era del líder indolente que se alza con la parte del león y que se maneja como los grandes felinos: mientras haya qué comer, él será el primero en hacerlo. Los demás, que se aguanten.

Prensa RSM